Buenos días,
queridos televidentes. Debido a que últimamente vivo en una
burbuja
informativa en la que sólo entran noticias de deportes,
cultura y
ciencia, no tengo ninguna excusa medio razonable para rellenar algo de
texto bajo la tira. Para colmo de males, escribo estas
líneas a
seiscientos kilómetros de mi pc, así que no
recuerdo qué tira va ahora,
ni naranjas.
Afortunadamente para Webber, siempre próximo al
ataque de nervios, el sábado fui a ver Vicky,
Cristina, Barcelona,
así que me queda la siempre socorrida crítica (sigh)
de la peli.
La película, ya lo saben, va de unas chicas que
llegan a Barcelona y
conocen a un chulazo monumental, quien les entra sin ningún
tipo de
pudor, moral ni naranjas. Bardem, el chulazo, clava el papel de tipo
chungo. Normal, porque yo juraría que ya lo ha hecho otras
veces,
aunque sin tanto sentido del humor. Penélope, nuestra Pe,
hace de
exmujer chiflada de éste, de catalizador y de musa. Y lo
borda,
comiéndose todas y cada una de las escenas en la que sale.
Las chicas
americanas son interpretadas por Rebeca Hall, bellísima, y
Scarlett
Johanson, una muñeca pepona mutante alienígena
cibernética tonta.
En cuanto al guion, varias pegas. La primera es la voz en off,
que
sobra, incluso más de lo que suelen sobrar las voces en off.
La segunda
es que historia, lo que se dice historia, no hay. La peli es una
diversión menor, una guía postal de Barcelona y
un análisis mínimo de
lo que es el amor. Por cierto que a costa de esto hay un metachiste,
obvio, relacionado con uno de los personajes. La tercera es la
visión
de la vida bohemia europea que tiene Woody Allen, que aparece tan
forzada que es casi un chiste. Bueno, quizás lo es
después de todo. La
cuarta, que es un acierto, es que las cosas no acaban como
deberían, o
como nos habría gustado que acabasen.
Ya saben, el amor romántico por encima de todo lo
demás. No sé si contar más sin
destripar demasiado la película. Mmmm...
La quinta pega es que casi no se ve a Woody Allen por ninguna
parte.
Claro que, de sus últimas siete u ocho películas,
las que más me han
gustado han sido aquéllas en las que no había
rastro de él, como en Match Point
o en ésta. Igual esto tampoco es una pega, qué
diablos.
Bueno, les recomiendo la película, aunque
sólo sea para reírse con la impagable Pe.
Que, como Bardem, debe de ser una gilipollas de cuidado,
pero qué bien lo hace.
Hala, sean felices.